De palos va la vida
Me gustan los palos que me da la vida
porque cuando miro hacia atrás me doy cuenta de que es una lección ya aprendida
y me enorgullezco de ello.
Y no es ser masoca querer más palos. Acabas
tan harta de recibirlos, que dices: BASTA. Tú misma decides parar. Y empiezas a
poner tus límites.
Porque lo que no te mata te hace más fuerte,
pero acabas jodiéndote algún músculo. Y todos sabemos de qué músculo estoy
hablando, corazón.
Comentarios
Publicar un comentario