Unos que no se rinden, otros que ni arriesgan.

En esta vida hay dos tipos de persona.
 La primera, la que no se rinde. Que lucha día tras día para conseguir lo que siempre ha querido, llamémoslo sueño, llamadlo como queráis pero todos sabemos que este tipo de persona es el que más vale, sabemos que no es cobarde, que da todo de sí aunque salga dañado.
 La segunda, y última, los que no arriesgan. ¿Por qué no aprender de los que no se rinden? Seguir nuestros sueños, que para eso estamos, para seguir lo que más queremos, lo que más nos gusta hacer. Que pensamos que todo llega solo y no es así. Que no hay que poner dos granos de arroz, si no un saco entero para conseguir lo que queremos.

  Aprendamos más de los valientes (los que no se rinden) y dejemos de ser unos cobardes.

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